De la enseñanza al aprendizaje durante toda la vida

Publicado por Kairós en

Francisco Alarcón Alba


Una de las características importantes de los seres humanos, es su capacidad para aprender en su interacción con el entorno. Capacidad de adquirir conocimientos sobre cualquier cosa por medio del estudio, el ejercicio o la experiencia. Esa capacidad acompaña al ser humano a lo largo de toda su vida.

En teoría, los sistemas educativos han de ayudar a las personas, a potenciar su capacidad para aprender, mientras organizan, apoyan y encausan sus procesos de aprendizaje.

Lamentablemente, desarrollar y potenciar la capacidad de los estudiantes para aprender de manera independiente y seguir aprendiendo por sí mismos una vez salgan del sistema educativo, ha sido una tarea poco o mal atendida en muchos sistemas educativos latinoamericanos. Nuestros sistemas educativos se han inclinado o se han centrado desproporcionadamente en suministrar contenidos, promover el aprendizaje de esos contenidos y evaluar si éstos han sido adquiridos.

Durante muchos años y hasta hace relativamente poco, lo normal era que la vida productiva de una persona promedio se dividiera en dos grandes etapas. La primera etapa con una duración aproximada de entre 23 y 25 años dedicada principalmente a educarse y prepararse dentro del sistema educativo, desde el pre escolar hasta la universidad. Y una segunda etapa con una duración aproximada de entre 40 y 45 años, dedicada principalmente a trabajar y ejercer una profesión en el mundo del trabajo, en uno o en varios empleos a lo largo de su vida, hasta el momento de la jubilación. Pero esto ha comenzado a cambiar y todo indica que cambiará mucho más en los años por venir.

En el marco universitario, lo común era que una persona estudiara y se formara en una profesión y obtuviera un título universitario que le respaldaba para ejercer dicha profesión a lo largo de toda su vida. Era probable que los graduados cambiaran de empleos a lo largo de su vida profesional, pero generalmente no cambiaban de profesión. Lo normal era hacer carrera en dicha profesión a lo largo de toda su vida económicamente activa.

El crecimiento profesional del graduado universitario venía dado por la experiencia acumulada a través de los años, mediante la práctica profesional del individuo. Ese crecimiento podía acelerarse o profundizarse mediante estudios formales de posgrado, ofrecidos por las mismas universidades, usualmente conducentes a procesos de especialización creciente.

Luego, conforme avanzaba la ciencia y la tecnología, y se hacía más complejo el mundo del trabajo, los estudios de posgrado comenzaron a incluir cada vez más opciones orientadas a diversificar y combinar saberes con otros campos de conocimiento. Abriéndose muchas opciones formativas de posgrado orientadas a la multi y la interdisciplinariedad, para ampliar así la visión, capacidades y opciones laborales y profesionales de los individuos.

Conforme la velocidad del progreso de la ciencia y la tecnología se fue incrementando, los graduados universitarios vieron la necesidad adicional de realizar estudios menos formalizados, orientados a mantenerse actualizados con los avances del conocimiento en su disciplina o campo profesional respectivo. Conformándose así una oferta diversa de cursos de educación continua, generalmente más corta y menos formalizada que los estudios de posgrado tradicionales ofrecidos por las universidades. Contribuyendo a esta oferta no solo instituciones de educación superior, sino también otro tipo de instituciones y organizaciones como colegios profesionales, organizaciones del mundo empresarial y gubernamental.

En los últimos años se ha producido un enorme avance de áreas del conocimiento como la inteligencia artificial, la automática, la robótica, la bioingeniería y el procesamiento y la transmisión de grandes volúmenes de datos, entre varias otras. Desarrollos que hoy convergen y están haciendo posible la automatización de la producción de bienes y la prestación de servicios, lo que algunos han llamado la cuarta revolución industrial, o revolución industrial 4.0.

Esto está trayendo y traerá profundos cambios en los mercados de trabajo y en las profesiones del futuro. Muchos empleos, e incluso profesiones enteras están desapareciendo. Se afirma que la mayoría de los trabajos que hoy se realizan y para los que hoy se educa en las escuelas y universidades, van a dejar de existir y nuevas profesiones muy diferentes emergerán en los próximos años.

La época en la que una persona estudiaba y se preparaba para una profesión o una carrera, la cual ejercería a lo largo de toda su vida laboral está llegando a su fin. Por los avances científicos y tecnológicos en marcha, se vislumbra que en el futuro, de manera periódica y recurrente se presentarán oleadas de cambios disruptivos y profundas transformaciones en los mercados de trabajo. Transformaciones que, aproximadamente cada década obligarán a la mayoría de las personas a reinventarse o transformarse profesional y laboralmente, teniendo que desaprender muchas cosas y aprender nuevas profesiones y campos de conocimiento (Harari, 2020).

Es muy difícil que alguien pueda predecir con cierta exactitud los cambios y transformaciones por venir en los mercados laborales, para poder decidir de manera certera y con anticipación suficiente, cuales han de ser las competencias específicas y los programas de estudio que se deben ofrecer o que se deben demandar o tomar, para prepararse por anticipado a las transformaciones que ocurrirán en la sociedad y los mercados laborales.

Pese a la incertidumbre, lo que sí se sabe con certeza es que la educación superior deberá enfocarse un poco menos en los contenidos y bastante más en las llamadas competencias claves para el ciudadano del siglo 21. Así como en el desarrollo de la flexibilidad y resiliensia mental y emocional, la automotivación y la capacidad necesarias para que las personas puedan mantenerse cambiando de profesión y reaprendiendo a lo largo de toda su vida.

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Pero ¿cuales son estas competencias reconocidas hoy como esenciales para el Siglo 21? Se trata de competencias que hasta hace poco eran vistas como “competencias suaves” que aunque deseables, eran apenas complementarias, frente a los imprescindibles, importantes y sobredimensionados contenidos disciplinarios y profesionales, considerados como las “competencias duras”. Permítanme mencionar y comentar brevemente 15 de estas competencias claves agrupadas en tres grandes bloques:

El primer bloque se refiere a habilidades o competencias de aprendizaje conocidas como las 4 “C” (en inglés) más la capacidad de aprender de manera autónoma. Se refieren a los procesos mentales requeridos para poder adaptarse y mejorar en los ambientes de trabajo modernos: Pensamiento crítico (capacidad para entender y hallar solución a problemas y de analizar y evaluar la consistencia de los razonamientos), creatividad (capacidad de usar la imaginación para generar nuevas ideas o conceptos mediante nuevas asociaciones entre ideas y conceptos conocidos para producir soluciones originales. Lo que algunos llaman pensar fuera de la caja), colaboración (capacidad para trabajar en equipo con otros) y comunicación (capacidad para hablar y comunicarse efectivamente con otras personas). Así como el aprendizaje autónomo (aprender a aprender AaA) (capacidad autónoma de adquirir, procesar, comprender y aplicar información, individual y grupalmente, adaptándose a las demandas del entorno, y de continuar aprendiendo de manera cada vez más eficaz y autónoma a lo largo de la vida, de acuerdo a sus propios objetivos y necesidades).

El segundo bloque se refiere a la alfabetización básica necesaria en 3 ámbitos críticos de la actividad profesional contemporánea. Se refieren a la capacidad de las personas para discernir hechos, medios y dispositivos de comunicación y la tecnología detrás de ellos. Se enfocan básicamente en la capacidad de determinar fuentes confiables e información basada en hechos, distinguiéndolos de la desinformación que inunda hoy día la internet: Podemos distinguir 3 tipos básicos: Alfabetización informacional (capacidad para entender hechos, cifras, estadísticas y datos), alfabetización mediática (capacidad para entender los métodos y fuentes de la información), y alfabetización tecnológica (capacidad para entender las máquinas y equipos que hacen posible la era de la información).

El tercer bloque se refiera a habilidades para la vida, indispensables en la época actual. Incluye elementos intangibles de la vida diaria de las personas enfocados en sus cualidades personales y profesionales: Formación moral y ética (capacidad de distinguir lo que es bueno o malo, correcto o incorrecto y comportarse de acuerdo con los principios, valores y normas que guían el comportamiento humano en la sociedad, para el bien común y la sana convivencia), flexibilidad (capacidad de desviarse de los planes cuando esto sea necesario y la resiliencia para recomponerse tras cambios no deseados ni esperados), liderazgo (capacidad de inspirar y motivar equipos para alcanzar objetivos), iniciativa (capacidad de iniciar y emprender proyectos, estrategias y planes por sí mismo y auto motivarse), productividad (capacidad de mantener eficiencia en una época de muchas distracciones), Introspección, (mindfulness, capacidad de verse y conocerse a sí mismo y actuar en consecuencia, con un mejor alineamiento con el presente, el aquí y el ahora y mayores niveles de satisfacción, paz y felicidad), y habilidades sociales (capacidad de ponerse en el lugar del otro, tener empatía, compasión, reunirse y colaborar armoniosa y efectivamente con otros, para beneficio mutuo).
En la medida que nuestros graduados logren dominar estas competencias, serán ciudadanos más exitosos en el mundo del siglo 21 y serán personas “todo terreno”, capaces de desempeñarse con éxito en cualquier disciplina o profesión.

Para ilustrar el tipo de cambio estratégico que considero se debe hacer en la educación superior, permítanme usar el siguiente ejemplo. Hace cerca de 3 años, a finales de 2017 causó asombro un algoritmo de inteligencia artificial del tipo machine learning, desarrollado por Google, llamado AlphaZero, el cual aprendió a jugar al ajedrez en apenas cuatro horas y luego venció a otra máquina que había sido programada especialmente para jugar ajedrez, venció al programa de computadora campeón mundial de ajedrez, al entonces mejor programa de ajedrez del mundo, conocido como Stockfish.

Al algoritmo AlphaZero, que como todo algoritmo de machine learning estaba dotado de la capacidad de aprender por sí mismo, no se le enseñó a jugar ajedrez, solamente se le dieron las reglas básicas del juego y se le programó para aprender a jugar, jugando contra sí mismo mediante una red neuronal profunda. Mientras que al programa Stockfish, se le había alimentado con una inmensa cantidad de información sobre el conocimiento ajedrecístico de la humanidad y se le había programado con numerosas técnicas y estrategias conocidas para jugar al ajedrez, aplicando dicho conocimiento.

Las redes neuronales informáticas, inspiradas en las neuronas densamente interconectadas del cerebro, tratan de “imitar el aprendizaje humano”, modificando la fuerza de las conexiones neuronales simuladas a partir de la experiencia. Ramanujan (2017) nos dice que el “Aprendizaje profundo” se refiere a la “simulación de redes de neuronas” que aprenden gradualmente a reconocer patrones o imágenes, a comprender el lenguaje o incluso a tomar decisiones. Las “redes neuronales artificiales”, es un elemento básico de la investigación y desarrollo actual en “inteligencia artificial”.

Después de esta publicitada contienda, el programa AlphaZero no solo aprendió a dominar por completo el ajedrez, hoy también juega a Shogi (conocido como el ajedrez japonés) y a otro juego conocido como Go. La cantidad de auto entrenamiento que AlphaZero necesitó en cada caso dependió del estilo y la complejidad de cada juego: aproximadamente 9 horas para dominar el ajedrez, 12 horas para el shogi y 13 días para el Go.

El caso de estos dos programas informáticos: AlphaZero y Stockfish, nos hace pensar que quizás debiéramos modificar el balance entre contenidos y competencias esenciales, y comenzar a ver la educación universitaria más como una oportunidad para desarrollar y fortalecer en los estudiantes su capacidad para aprender por sí mismos, y no solo o no tanto como una oportunidad para darles mucha información y enseñarles técnicas y estrategias para practicar una profesión. Hoy día, ayudarlos a aprender a aprender es quizás el mejor aporte que podríamos brindar a nuestros estudiantes para ayudarlos a participar exitosamente en la sociedad y en el mundo del trabajo del futuro.

Claro que los contenidos de las disciplinas y las profesiones que se enseñan en la universidad seguirán siendo importantes, pero quizás deba reevaluarse su dimensionamiento y el peso de los mismos en el currículo. Tratando de limitar la información a los principios y leyes fundamentales, conceptos y técnicas básicos y a los avances más recientes de las mismas. Debe considerarse que quizás mucha de la información de esos contenidos podría hacerse obsoleta en el futuro cercano y que, por la dinámica de los mercados laborales en el futuro, probablemente la mayoría de los estudiantes tendrán que reentrenarse repetidamente y cambiar de profesión en poco más de una década cada vez, después de graduarse. Por lo que lo más importante es y será, desarrollar y fortalecer en las personas su capacidad de aprendizaje autónomo y permanente.

Con relación a los contenidos disciplinares o profesionales, como nos dice Yuval Noah Harari en su último best seller (2018), quizás la educación debiera verse no como la construcción de una casa de piedra de gruesas paredes y profundos cimientos, como se ha visto hasta ahora, sino más bien como la construcción de una casa de remolque moderna o como la construcción de una tienda de campaña de los mercaderes de oriente medio en la antigüedad, es decir, como una edificación que pueda construirse y luego ser desarmada y rearmada en otro sitio en varias ocasiones en el futuro. Los fuertes cimientos seguirán siendo muy necesarios, pero éstos han de estar en el dominio de las competencias esenciales del siglo 21.

Pero para lograr que los estudiantes desarrollen las llamadas competencias del Siglo 21, las universidades necesitaremos también avanzar hacia currículos más abiertos y flexibles y transformar nuestros métodos, técnicas y estrategias usadas en los procesos de enseñanza aprendizaje y en la evaluación de los aprendizajes de los estudiantes.

El logro de las competencias esenciales para el siglo 21 tiene más que ver con metodologías, estrategias y técnicas de enseñanza aprendizaje que con contenidos. Será necesario experimentar de manera sistemática con métodos innovadores como: aprendizaje basado en proyectos (ABP), flipped classroom (Aula invertida), aprendizaje cooperativo, educación basada en juegos (gamificación), design thinking (pensamiento de diseño), aprendizaje basado en el pensamiento (thinking based-learning), self directed learning (método de aprendizaje autodirigido), coaching educativo, programas educativos basados en mindfulness, fab labs, talleres para arduino y robótica educativa, juego de roles, entre muchos otros.

La propuesta sería establecer laboratorios de innovación de los procesos de enseñanza, aprendizaje y evaluación de aprendizajes en todas las instituciones educativas, y articularlos en redes de intercambio y colaboración internacional para la innovación educativa. Entendiendo estos laboratorios como espacios institucionales y físicos (aula experimental especial) diseñadas y equipadas para experimentar con nuevas formas de planificar, organizar, realizar y evaluar el aprendizaje y la enseñanza en la universidad, orientados a alcanzar de la mejor manera posible las competencias esenciales para el Siglo 21.

Los laboratorios de innovación propuestos serían unidades institucionales y físicas, capaces de internalizar el riesgo al fracaso, reduciendo la escala de los ensayos de metodologías activas, técnicas y estrategias didácticas. Como resultado de estos ensayos se producirán prototipos o ejemplos de módulos educativos y planes/diseño de clases innovadores, actividades de aprendizaje y materiales educativos innovadores y propuestas de políticas docentes para la innovación. Estos ensayos incluirán procesos de investigación y sistematización de las experiencias. De manera que se pueda evaluar su impacto y efectividad antes de escalar al resto de la institución o a otras instituciones.

Asimismo, serían espacios para procesos demostrativos y de observación para la inducción y capacitación de profesores en las metodologías que, una vez ensayadas, hayan mostrado ser más efectivas y viables.

Además, el sistema de educación superior tendrá que transformarse de manera que las universidades puedan recibir a las personas, no solo para su formación al inicio de sus carreras, sino de manera intermitente a lo largo de su vida laboral, para brindarles educación que les ayude en sus procesos periódicos de reinvención y transformación profesional y laboral a lo largo de sus vidas. Universidades organizadas para ofrecer educación formal recurrente a lo largo de la vida laboral de las personas.

La pandemia Covid-19 está acelerando los procesos de digitalización, los procesos de automatización y los avances científicos y tecnológicos con potencial disruptivo en la sociedad y el mundo del trabajo. Esta pandemia también puede ser una oportunidad para acelerar el paso de las innovaciones en la educación superior, esto en buena medida dependerá de todos nosotros.

Guatemala 11 de agosto 2020.

Referencias

Boss, S. (2019, January 22). EDSURGE.com. Retrieved May 20, 2020, from EDSURGE.com: https://www.edsurge.com/news/2019-01-22-so-why-do-21st-century-skills-still-matter

Harari Yuval N. (2020). Yuval Noah Harari and Newsweek Belgium “The Future of Sapiens” [Documentary-Interview by Taverine, X.]. Belgium. Recuperado May 15, 2020, de https://www.youtube.com/watch?v=l7_4KXVvgyM

Ramanujan (2017). Redes neuronales y aprendizaje profundo. http://ramanujan25449.blogspot.com/2017/10/redes-neuronales-y-aprendizaje-profundo.html

Stauffer, B. (2020, March 19). Applied Educational System. Retrieved May 20, 2020, from Applied Educational System: https://www.aeseducation.com/blog/what-are-21st-century-skills